lunes, 13 de febrero de 2012

14 DE FEBRERO

Hoy he leído en face unas frases que me han hecho reflexionar, y más aún estando en la fecha en la que estamos.

Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene limites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos.

Todos queremos amar profundamente a otra persona; desnudar nuestra alma ante esa persona; pero muchos no se atreven a correr el riesgo de entregarse porque siempre hay la posibilidad de ser rechazado... Cuántas cosas perdemos por miedo a perder.

Yo no sé si existen diferentes formas de amar, no sé si cada persona, en el ejercicio de su singularidad, de su personal forma de pensar, sentir y ver la vida también tiene su personal forma de amar, yo sólo sé cómo quiero yo, y tampoco creáis que me ha sido fácil averiguarlo. Después de mucho tiempo me he dado cuenta que cuando yo quiero lo hago en cuerpo y alma. Soy romántica y cariñosa, me gusta hacer sentir a la persona de la que me enamoro que es el centro de mi mundo, que se me despiertan mariposas en el estómago con sólo pensar en él, que se me eriza la piel cuando me acaricia y que un abrazo suyo es el mejor rincón del mundo donde perderse. Que no hay nada más dulce que sus besos y que en su mirada me perdería el resto de mi vida.

Sí, ya veis que me podría dedicar a escribir guiones de películas románticas y que podríais pensar que moriría por mi enamorado. Pero ni una cosa ni la otra. Ni a estas alturas de la vida voy a ganarme la vida en Hollywood, ni a mi edad voy a ser tan boba de deciros que moriría por alguien, ya sé que nadie muere por un amor no correspondido.

Pero yo soy así, me entrego sin condiciones a mis sentimientos y los vivo apasionadamente, los disfruto. Disfruto de mis mariposas, de mi piel de gallina, de pensar en los detalles más bonitos, de buscar la forma de conseguir la mejor y más bonita sonrisa de mi pareja, de quererlo, de sentir, de vivir los momentos, disfruto del tiempo con él, de su compañía, de sus silencios, de sus conversaciones, de extrañarlo, de imaginar planes para compartir.

Si, amig@s Blogger@s, yo soy así y me entrego al cien por cien y eso, lógicamente, conlleva sus riesgos, el riesgo a sufrir, el riesgo de ser vulnerable, pero querer implica esa vulnerabilidad, porque cuando quiero me desnudo ante esa persona, me entrego tal cual soy, sin disfraces ni reservas y eso implica el riesgo de que me hagan sufrir, pero yo soy así, no puedo querer a medias, no puedo querer ocultando una mitad de mi porque entonces no quiero de verdad, y lo que es peor aun, no me querrán a mi, a MI. Quizás no encuentre nunca a nadie que quiera quererme tal cual soy, con mis virtudes y mis defectos, quizás no encuentre a esa persona que me quiera así tal cual me entrego, al cien por cien, pero es lo que hay, no puedo reinventarme a estas alturas de mi vida, no voy a retroceder ni un solo paso ahora que he descubierto que si quiero necesito decir “te quiero” cada día y demostrarlo y hacerlo sentir.

Y no tengo que esperar al 14 de febrero, aunque también, porque si quiero no puedo dejar pasar esta fecha. No he tenido muchas relaciones, al contrario, probablemente muchas menos de las que debería, pero alguna sí que ha habido y ¿sabéis una cosa? Hay un pequeño detalle que nunca jamás han tenido conmigo, no voy a deciros cual, si alguna vez tiene que ser que sea porque sí, no porque yo lo haya pedido, si no, no tendría valor, pero hay un detalle insignificante, sin grandes pretensiones, que muchos tienen con sus parejas sin darle casi importancia, pero que jamás nadie ha tenido conmigo. Y no es que una ande triste por la vida por culpa de eso, pero cuando llega esta fecha se me viene a la cabeza. Así que amig@s Blogger@s voy a cruzar los dedos, yo sigo manteniendo la esperanza, aún tengo algunos años de vida por delante, igual, con un poco de suerte, un día de éstos  me sorprenden con ese insignificante detalle (ya os contaré, jaja), y no haría falta que fuera 14 de febrero ni mucho menos, cualquier día es perfecto para eso, igual que cualquier día es perfecto para decirle a esa persona especial que tienes al lado que lo quieres. O, al menos para mí, cualquier momento es bueno para decir “te quiero” y hacerlo sentir.

¿Y vosotr@s qué pensáis? ¿cómo queréis? ¿estáis de acuerdo conmigo o por el contrario me consideráis una boba romanticota que aún cree en el amor? Podéis decir lo que penséis de verdad, ni me vais a ofender ni me vais a hacer cambiar de opinión, jajajajajajaja… un besito para todos y feliz día se San Valentín a los afortunados que tengáis a alguien con quien celebrarlo.

sábado, 28 de enero de 2012

La mejores cosas de la vida...

Las mejores cosas de la vida suceden sin esperarlas y las mejores personas aparecen de repente sin buscarlas. Porque el valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden, por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables. Y si tienes la suerte de que una de esas personas incomparables que se crucen en tu vida te acompaña hasta el final, seguro que eres una de las personas más afortunadas de la tierra. Porque encontrar una persona así es increíblemente especial.

Es increíblemente especial tener a alguien con quien poder pasar una tarde entera en silencio y que sea de las mejores tardes de tu vida. O que te falte tiempo para hablar todo lo que querrías contarle. Mirarlo a los ojos y saber que no necesitas nada más porque esos ojos te entienden a la perfección. Y te entienden tan bien que incluso cuando los momentos son complicados y difíciles, cuando las circunstancias hacen que las cosas entre vosotros se tambaleen, justo en ese momento no tienes más que cerrar los ojos y dejarte llevar por lo que sientes.

Porque cuando encuentras a alguien incomparable tienes la enorme suerte de contar con un hombro, con una mano a la que agarrarte para poder superar cualquier obstáculo, sólo tienes que saber que lo has encontrado, sólo tienes que tener la confianza en ti y en él y apostar por eso.

Y esas personas incomparables entran en tu vida como una madre incondicional, o un hermano, o un amigo, o esa pareja a la que además amas… esas personas incomparables hacen que tu vida tenga más arcoíris, que tu vida sea más fácil, más dulce… pero tenemos el enorme reto de saber descubrirlas, tenemos el inmenso reto de saber que están ahí y cuidarlas, respetarlas, protegerlas y sobre todo… hacer que para ellos tú también seas alguien incomparable…

Muchos besos, muchísimos, para mis personas incomparables, gracias por estar ahí, algunos ya sabéis que lo sois porque os lo he dicho un millón de veces y otros quizás no lo imaginéis pero ya os lo iré diciendo… tengo la gran suerte de contar con más de una persona incomparable en mi vida, ojalá tenga la enorme suerte de poder ser yo también una persona incomparable para ellos...

De tanto que tropiezo... ya caigo con estilo!

         No hay nada mejor en esta vida que empecinarse, jajaja, si señores, empecinarse en todo lo que se nos meta entre ceja y ceja, en todo lo que se nos antoje, en cada cosa que decidamos. Y cómo no, una chica con glamour de las de hoy en día, muchas veces se empeña en tropezar, sí, no lo negemos, nos empeñamos en tropezar una y otra vez con la misma piedra. Así que no nos queda otra que aceptarlo con la cabeza bien alta y caer con estilo. Porque al menos yo me he dado cuenta de que ha llegado un momento que de tanto que tropiezo ya caigo con estilo. Con mis taconazos de vértigo, mi modelito de lo más fashion, monísima de la muerte, vamos como diría mi sobrina: totalmente “divain”… pero hocicazo de nuevo, jajaja… pero mira chica, tengo un estilazo cayendo!!!… Y lo que es mejor aún, ¡un estilazo levantándome que no te veas!

Porque levantarme me levanto aún mejor… y mira que soy una verdadera profesional cayendo, jajaja…

Sin embargo he decidido que tengo que hacer algo para evitar tanto tropiezo, siempre que termino por los suelos me doy cuenta de que al final la culpa es mía, sí, bloguer@s, yo no sé con qué piedras tropezáis vosotr@s pero yo tengo que reconocer que siempre tropiezo con la misma, yo misma. Yo y mi condescendencia, yo y mi falta de maldad, yo y mi “no quiero hacer daño”…

Así que eso de levantarse con estilo está muy bien, sin embargo está muchísimo mejor no caerse, sólo es cuestión de pisar firme y con decisión y sabiendo dónde se ponen los pies. O sea amigos bloguer@s que empecinemosnos en no caer, que si hay que caer, se cae y con estilazo total, pero caer pa na… no!

sábado, 3 de diciembre de 2011

EL BARBAS DEL ANUNCIO DE TRIVAGO

Soy su ferviente admiradora y, por supuesto, nada de admiradora secreta; sí, lo confieso, lo reconozco y lo grito a los cuatro vientos me encanta el barbas del anuncio de Trivago. Pero sé que a la mayoría del género femenino no las voy a sorprender porque la que más y la que menos con la que lo he llegado a comentar, todas, me dicen, ahhh siiii… es muy atractivo el chaval… Porque ese es el mayor encanto que tiene ese hombre, que es muy muy atractivo. La primera vez que ví el anuncio no pude evitar preguntarme a mi misma, así como en secreto: ¿qué demonios pienso de esas barbas? Porque la verdad es que desconcierta. ¿Para qué tanta barba escondiendo un hombre tan bien hecho y tan bien terminao como ese? Y no tengo la respuesta pero además es que no la quiero, ese hombre está perfecto con barbas incluidas y todo, jajaja...

Y es que ese momento ascensor… que me perdonen los publicistas de la Master Card, pero ese momento ¡¡¡sí que no tiene precio!!! Y sé que eso es como el euromillón, que nunca toca, pero vamos que si por la buena voluntad de mi destino un día me encuentro subiendo a ese ascensor, anda y que se cierren las puertas que ya me encargaré yo de que a mi barbitas no se le borre la sonrisa de la cara durante la próxima hora…

Pero hasta que ese momento quiera llegarme, y durante una tarde de relax siestero en el sofá, se me ocurrió buscar por google: “el barbas del anuncio de trivago”, sí, así de literal, como los internautas más catetos y simples, pero está claro que es la forma más eficaz porque todavía no había terminado de escribir la frase cuando el duendecillo que esconde google en su barriga ya había identificado lo que yo buscaba así que le piqué y… ¡sorpresa!... con un solo click lo tenía totalmente identificado, lo tengo hasta agregado en mi facebook, jaja, yo y las 1.101 lokas que nos ha dao por buscarlo en face y picar en su “me gusta”. Se llama Christian Göran y es modelo y fotógrafo profesional sueco. Así que digo yo, señores de Ikea, ¿¿porqué demonios no lo tenéis en vuestras tiendas?? Con los de Göran que ibais a vender, que os lo digo yo… iba a desbancar con creces a vuestra famosísima librería Billy, jajaja… Mañana mismo estaría yo haciendo colas en mi Ikea más cercano para pillarme mi Christian Göran. Qué ilusión más grande tener que montarlo, jajaja… os juro que por primera vez en mi vida no me iba a sobrar ni un solo tornillo. Por dios, ese hombre es pa no desperdiciar ni el embalaje en el que viniera.
Pero vamos, que sé perfectamente que esto es sólo por soñar y reírnos un rato imaginando como subiríamos la caja en el ascensor (¡vaya el ascensor otra vez!) porque ni lo venden en Ikea ni vamos a tener que leernos el manual pa ensamblarlo, blogueras, las fervientes fans y admiradoras del barbas de trivago nos vamos a tener que conformar con seguir mirándolo con caras de boba cada vez que aparezca en la pantalla. Eso, o pillarnos un vuelo baratito a Suecia y probar suerte. Así que mientras nos decidimos a buscar billete de avión nos seguiremos montando en el ascensor sin un barbita con supersonrisa atractiva y teniendo que saludar educadamente al vecino del cuarto que nos hace dudar con bastante certeza que pueda pertenecer a la misma especie y género que nuestro soñado Göran de Ikea… Chicas, compañeras fans, ¿no os hacéis vosotras la misma pregunta que yo?: ¿y por qué tiene que ser tan difícil encontrar nuestro barbitas particular con quien compartir el ascensor?

BIENVENIDOS

          Bienvenidos a todos. A los que me seguirán fieles esperando cada entrada para ver si ese día toca filosofar o reírse con alguna de mis chorradas, a los que entrarán esporádicamente cuando ya no sabe bien por dónde más navegar en este mundo internauta y se acuerdan, de repente, que un día entró en un blog que era… al menos curioso y, por supuesto, también a los que me visitarán una o dos veces y nunca jamás volverán a recordarme.

No sé muy bien como presentar este blog. Porque además es que creo que no tiene una presentación clara, de ahí su nombre. Será como yo misma, unos días profunda y filosófica y otros disparataos, los que me conocen ya saben a qué me refiero y los que no, ya lo irán descubriendo, pero es que me gustaría que este blog fuera como la vida misma, o al menos como yo entiendo la vida misma, jajaja… unos días de sol espléndido, otros de lluvia tormentosa y otros más de una levantera de mil pares. En fin, que mejor será ir viéndolas venir, sin esperar ni mucho ni poco y, como yo suelo decir, dejarse guiar por los impulsos y si vuestros impulsos os llevan a leerme de vez en cuando, yo encantada, y si en cambio no os vuelven a traer por aquí, yo… también encantanda… porque además es que no me queda otra, ¿no creéis?... jajajaja